Una dura lección.


Comencé muy joven a trabajar aunque en realidad no lo busque la oferta llego, lógicamente en ese tiempo no me importaba saber cuál era un buen empleo o el de mejor sueldo con prestaciones ni nada de eso, un día mi madre me mando a traer las tortillas cosa que detestaba hacer, pero no tenía opción de modo que al llegar a la tortillería el señor no tenía ayudante entonces me ofreció el trabajo e inmediatamente acepte, al regresar a casa le conté lo sucedido a mi madre por supuesto que me dio un buen sermón que no me importo y le dije que solo sería por las vacaciones que no se preocupara y sin estar de acuerdo muy molesta acepto. Aunque ella tenía toda la razón pues al terminar el periodo vacacional debía de inscribirme a la preparatoria pero yo ya no quise y no hubo manera de convencerme. Hasta que mi empleador decidió que su sobrino necesitaba más el trabajo que yo; por lo cual me despidió.

Entonces intente conseguir trabajo en empresas las cuales no me iban a contratar dado que no cumplía con los requisitos indispensables como la edad y la escolaridad, fue en ese momento que nuevamente ingrese a la escuela. No fue nada fácil estudiar puesto que mi madre ya no me apoyo económicamente, por lo que tuve que buscar un empleo de medio tiempo por las tardes para solventar mis gastos; recuerdo perfectamente que pensé molesto en lo injusta que era mi mamá al no ayudarme pues ya estaba haciendo lo que ella quería, que me dedicara a estudiar entonces porque no me apoyaba, mientras todos mis compañeros de clase podían ir al salir de clases a tomar un helado o hacer trabajos en casa de alguno de ellos yo no podía además tenía que realizar los trabajos solo, además no podía faltar al trabajo o de lo contrario no tendría para pagar mis transportes.

También recuerdo que me encontraba trabajando con un mecánico yo era su ayudante pero me pagaba muy poco y el trabajo era bastante pesado todos los días me dolían las manos y la espalda terminaba tan cansado que creí que no podría seguir con la escuela, al poco tiempo una noche mi mamá llego a casa diciéndome que una amiga suya necesitaba un joven que le ayudara en su negocio de comida en un mercado, era imposible no sentirme aliviado y al siguiente día me presente con su conocida me explico que sería mesero que mi sueldo iba a ser poco, pero que si trataba bien a los clientes me darían buenas propinas, el trabajo me gusto pues ya no sería tan duro y no estaría sucio ni oliendo a grasa de coche. Con el tiempo me entere que en realidad mi madre fue quien le pidió el trabajo para mí, a su conocida, gracias a la lección de mi madre aunque fue muy ruda decidí empeñarme en concluir mi preparatoria, para lograr aspirar a un empleo mejor remunerado como el que hoy en día tengo pues soy el jefe del área de almacén y cuento con un excelente sueldo y muy buenas prestaciones.

Llevaba casi once años laborando sin un solo rasguño hasta esta semana en la que se incorporó a su puesto un compañero nuevo en el puesto de ayudante de almacén al cual creo que los temas de prevención de accidentes no le importaron mucho o no tuvo el cuidado necesario debido a su poca experiencia, puesto que gracias a su omisión de ayer al no colocar las barreras de seguridad tengo que pasar un par de días en casa con una lesión mínima afortunadamente.

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