Termina un ciclo escolar… ahora es el momento de configurar un nuevo espacio de enseñanza


Al terminarse un ciclo escolar, se llega entonces al umbral de un nuevo momento donde se vienen esos días ocupados para reorganizar los muebles escolares y organizar los recursos para la construcción de un nuevo año escolar.

Mezclar una pizca de energía nerviosa y muchas buenas intenciones, los docentes pueden pasar docenas de horas preparando su espacio físico para su nueva clase.

Pero en todo este ajetreo y prisa, ¿estamos perdiendo oportunidades para crear aulas que maximicen la enseñanza y el aprendizaje?

Antes del primer día del año escolar con los estudiantes, la mayoría de los maestros reconsideran los espacios de enseñanza que mejor se adapten a las necesidades anticipadas de los alumnos, su propio estilo de enseñanza y el plan de estudios que ofrecerán.

Muchos educadores, incluso aquellos que no han leído acerca de los entornos modernos de aprendizaje, parecen entender intuitivamente el poder del entorno de aprendizaje físico como un tercer maestro.

Esta es la razón por la cual puede haber una carrera tan loca para decorar paredes y puertas y ¨poner algo¨ en pasillos y en paneles de exhibición.

En las aulas contemporáneas, existe la posibilidad de que los maestros, administradores y estudiantes mejoren la enseñanza y el aprendizaje a través de un uso juicioso del espacio.

Al considerar cuidadosamente las oportunidades que el espacio otorga a los usuarios, podemos aprovechar el entorno para maximizar los resultados para los estudiantes.

Cuando se analizan espacios de aprendizaje, se pueden identificar ciertas oportunidades o posibilidades.

Cuando hablamos de oportunidades en el entorno construido, nos referimos a cualquier característica ambiental o falta de ella, que otorga a los usuarios la capacidad de cambiar su entorno para satisfacer mejor sus necesidades cuando se dedican a una actividad particular.

Esta definición es enriquecedora porque enfatiza la importancia del cambio dentro de nuestros entornos.

De hecho, las aulas deben ser flexibles y adaptarse a las necesidades de nuestros estudiantes y las diferentes demandas del aprendizaje y la enseñanza que se lleva a cabo.

Sin duda, los espacios de aprendizaje estáticos e inflexibles son tan redundantes para el aprendizaje del siglo XXI como lo es la metodología de enseñanza estática e inflexible.

Para ello, podemos pensar en sugerencias que permiten aprovechar al máximo las oportunidades que un espacio físico puede ofrecer.

La primera es centrarse más en la pedagogía y lo segundo es apoyárse de muebles escolares flexibles .

Si bien es importante contar con un mobiliario cómodo y adecuado para los educandos, es claro pensar que por sí solo no hará mayor diferencia.

Un profesor que solo sea el centro, tampoco funciona.

En cambio, si se consigue poner la pedagogía con el profesor como guía y con el apoyo de los recursos de un mobiliario y equipo, es posible sacar mayor provecho de una clase y los niños serán los beneficiados.

Y otro punto importante es siempre considerar las propias necesidades del grupo, muchas veces nos adelantamos en arreglar un aula pensando en un perfil de niños y vemos conforme avanza el tiempo que será necesario ajustarse.

A veces esperar en hacer esos pequeños detalles donde participen y tomen decisiones los niños, como la elección de su locker por ejemplo, ayudará a tener un ambiente más armonioso. Si quieres saber más entra a Mobiliario

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