El coqueto.

Cada día veinticuatro de septiembre en la Cuidad de México se conmemora año con año el aniversario de la virgen de la Merced este festejo se realiza dentro y fuera del mismo mercado y es están grande que no solo se pueden apreciar una vasta cantidad de grupos musicales, mariachis, bandas y sonideros puesto que este está dividido por naves que a su vez cuentan con un terreno impresionante si nunca has asistido no sabes de lo que te pierdes pues se vive una verdadera fiesta de barrio en toda la extensión de la palabra.

Desde varios días antes al festín todos los locatarios ya tienen previsto unirse a un grupo de compañeros para cooperarse con los gastos ya que mientras unos ofrecen el desayuno otros dan de comer a todos los asistentes, locatarios y proveedores bueno a cualquier persona que se atraviese por la zona, además cada comerciante da regalos a su clientela por ejemplo algún objeto de utilidad como un colador, una panera o una cubeta además de organizar rifas con muy buenos premios como licuadoras, planchas, computadora, celulares, una estufa, un refrigerador incluso en una ocasión dieron básculas y balanzas mientras que el premio mayor era un auto; siempre he tenido mucha suerte y cada año salgo con un premio aunque nunca me he ganado el coche, ese día es casi imposible hacer las compras pues en todos y cada uno de los pasillos se encuentran músicos cantando y tocando sus instrumentos también mucha gente bailando y brindando.

Esto lo sé, gracias a que soy comerciante pues desde muy joven me dedique a trabajar en los puestos de tortas de un vecino que tiene ubicados aquí mismo en la CDMX, dado que soy originario de Pachuca la bella airosa como cariñosamente la llamamos, el dueño del negocio nos trasladaba en su camioneta y gracias a eso comencé a ahorrar puesto que no gastaba en transporte, renta, ni comida, pues esos gastos los solventaba mi jefe; en esa época comencé siendo ayudante de tortero siempre me gustó mucho trabajar, gastar el dinero y andar de coqueto tenía una novia en cada pueblo cercano a mi localidad era todo un Don Juan según las palabras de mi madre, pero para eso debía tener solvencia económica pues mínimo tenía que invitarles un helado cuando las viera y también regalarles algún detalle en su cumpleaños por lo tanto no era muy ahorrativo.

Disfrutaba mucho venir a trabajar toda la semana y regresar a casa los sábados por las tardes aprovechaba el tiempo para visitar a las novias aunque la joven que verdaderamente me gustaba no me daba oportunidad de acercarme a ella, era una chica muy bonita de carácter firme por la que estaba dispuesto a dejar mi gusto por la vida de galán para poder conquistarla, un día por fin después de tanto rogarle acepto tomar un helado conmigo apartir ese momento comencé a portarme muy bien ya que ella me interesaba mucho, tiempo después acepto ser mi novia y vaya que verdaderamente me traía loco pues esperaba con ansias la tarde del sábado para regresar a verla aunque los lunes antes de amanecer debía volver al trabajo; al transcurrir casi tres años de estar trabajando ahí mismo tuve que decirle adiós a ese empleo.

Recuerdo que un sábado casi al anochecer llegue a ver a mi amada Alondra cuando me dio la mejor noticia de mi vida, iba a ser papá de inmediato pedí el consentimiento a sus papás y nos casamos, hable con mi empleador le explique que ahora yo emprendería mi propio negocio, me felicito por tan buena decisión y como regalo de bodas mi primer puesto de tortas él nos lo obsequio ahora ya tengo cuatro más y la familia pronto tendrá un nuevo integrante.

Fuente: YouTube, La Casa de la Báscula , Vice