Cuando el folklore y la gastronomía se unen surgen Jalisco y Michoacán


Vaya que sí, cuando vemos fuera de México expresiones como el mariachi, el tequila o pensar en las taquizas con las deliciosas carnitas, sencillamente se ponen de manifiesto sus orígenes: Jalisco y Michoacán surgen y es un distintivo que ya se ha adoptado a nivel nacional.

Si bien Jalisco es la la cuna del Tequila y el mariachi, su amplia gastronomía va de la mano con ello.

Por supuesto es fantástico comer un delicioso pozole escuchando al mariachi y brindando con tequila… una estampa que no puedes perderte.

O cuando solo  viajas unos cuantos kilómetros y el abanico de opciones se extiende a las deliciosas carnitas o las tradicionales corundas de Michoacán… vaya, las cosas comienzan a tener un sentido de gloria.

Lo extraordinario de la oferta gastronómica de estos dos estados representativos de México, es que hay mucho… mucho más que conocer y comer… veamos:

  1. a) Jalisco

Ningún estado ha tenido un mayor impacto en la comida mexicana fuera del país y principalmente en los Estados Unidos como Jalisco.

Los tapatíos (gente de Guadalajara) y los jaliscienses en general han sido uno de los grupos regionales más grandes de emigrantes mexicanos a los Estados Unidos.

Este es el México clásico a través de Jalisco: birria, carnitas (por su cercanía a Michoacán), pozoles rojo y blanco, antojitos como tacos dorados, flautas y tostadas o ese suculento chicharrón de cerdo.

Su tequila y mariachis le ha dado fama y sus panes de alta calidad traen a los visitantes a probar tortas  locales como la picante torta ahogada y el lanche que es tradicional de la región.

Otros platos notables son carne en su jugo, tacos de canasta, pipián, mole ranchero y una variedad de productos lácteos (es el estado productor de queso más grande de México).

Los microclimas originan marcadas diferencias en los tequilas que se producen en las tierras bajas y en las tierras altas de Jalisco.

Mi pasión por el tequila comenzó aquí, en un hotel en Tepatitlán, cuando compré una botella y poco a poco le vimos el fin… ¡ah! Sencillamente delicioso.

  1. b) Michoacán

Hay mucho más en el estado que sus ríos, arroyos, el legendario lago de Pátzcuaro y las icónicas mariposas monarcas.

Es donde el paradigma de comida prehispánica de maíz, frijoles y chiles se presentó a la UNESCO en 2010, que reconoció la cocina tradicional mexicana como un patrimonio cultural de la humanidad.

Una vez tomé un taxi desde Morelia hasta la ciudad artesanal de Quiroga solo por unos pocos tacos de las mundialmente famosas carnitas pegajosas y comí muestras de otras versiones subregionales del cerdo en otras ciudades como Uruapan y Sahuayo.

Las superlativas enchiladas placeras en Pátzcuaro son un montículo de comida gloriosa y los muchos platos mágicos del estado: aporreadillo (carne seca, huevos y salsa), sopa tarasca (sopa de tomate picante), pozole (pozole de maíz morado), atoles coloridos y aromáticos, morisqueta (frijoles, arroz y cerdo guisado), el atapakua (guiso picante) son solo una de las deliciosas maravillas nativas de la cultura purépecha.

Esta es también la capital del aguacate de México, apoyando su adicción a la tostada de aguacate.

Es de donde viene el verdadero queso Cotija y es un lugar para disfrutar del mezcal local y la charanda, un destilado de caña de azúcar.

Lo extraordinario de todo esto, es que puedes comer y comer y comer… y no terminas de conocer la amplia  variedad que ambos estados tienen y lo mejor del caso… la comida es muy accesible a cualquier bolsillo.

Válgame… y nuevamente no llegamos a tocar la amplia gama de deliciosos postres y dulces que ambos estados tienen… en fin!

Para saber más te invitamos a que visites Taquerías El Farolito

FUENTES: Taquerías El farolito, YouTube, Forbes